viernes, 19 de noviembre de 1999

Polarización Cero: Evolución del espectro y la radioafición

Polarización Cero: En este artículo se analiza la evolución del espectro radioeléctrico y los retos de su gestión a lo largo del tiempo. Desde las primeras limitaciones técnicas hasta la creciente demanda de frecuencias, los sistemas de comunicación han debido adaptarse a la congestión, interferencias y avances tecnológicos globales, así como a nuevas exigencias regulatorias internacionales en constante evolución y cooperación continua, consolidando su desarrollo.

Polarización Cero: CQ Radio

Evolución del espectro y la radioafición

Sin llegar a la exagerada afirmación del que fue secretario de Comercio de EEUU, Herbert Hoover, quien afirmó, ya en 1925, que no hay más espectro disponible, es muy cierto que las posibilidades de aplicación del espectro de radio útil para las tecnologías actuales está llegando a su fin. A la frase de Hoover le faltaba la coletilla...usando la tecnología actual. Desde 1925, cuando se formuló aquella alarmante declaración, hasta nuestros días, los desarrollos técnicos han multiplicado por cien la anchura de ese espacio radioeléctrico y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) ha registrado más asignaciones de frecuencia en los últimos cinco años que en toda la historia anterior de las radiocomunicaciones.

Parece pues, que las alarmas por la escasez de espectro pudieran tener un comportamiento caótico o recurrente, con apariciones esporádicas o a intervalos más o menos regulares en función de la tecnología disponible. Debido a su propia naturaleza, las comunicaciones radioeléctricas tienen el riesgo de interferirse entre sí y con ello reducir sustancialmente o incluso anular los beneficios que pueden ofrecer, si se diseñan o explotan de manera incorrecta. A fin de evitar dichas interferencias, o limitarlas a niveles que no degraden sustancialmente los sistemas en litigio, cada aplicación requiere una porción de espectro radioeléctrico claramente delimitado para su uso exclusivo, o compartido en base a acuer-dos específicos.

La tendencia a la liberalización y desregulación de servicios de esta índole fomenta la creación y oferta de nuevos servicios, que crean una imparable demanda de espacio radioeléctrico; ello comporta una inevitable lucha por la obtención de nuevas asignaciones, con las naturales resistencias de quienes ya gozan de privilegios en las zonas en disputa. Es más, incluso algunos servicios tradicionalmente servidos por cable están haciendo un uso creciente de señales de radio, que resultan más económicas.

El peor aspecto del problema es que la mayoría de las frecuencias adecuadas para muchos de los nuevos servicios ya están ocupadas según los acuerdos vigentes, y no es posible otorgar más frecuencias sin desplazar a sus actuales concesionarios. Este hecho aparece con especial gravedad en las bandas de ondas métricas y decimétricas de las zonas densamente pobladas y con un producto nacional bruto elevado -típicamente las grandes ciudades de todo el mundo occidental y bastantes de Asia- donde la presión social por el uso extensivo de comunicaciones personales y de servicios públicos desborda toda previsión.

La importancia de la gestión del espectro la dan el número y tamaño de algunas de las organizaciones internacionales que participan en la misma; aparte de la UIT y la Conferencia Europea de Administraciones de Correos (CEPT), muchas otras tienen voz en ese tema.

Y no está solo ahí el problema. Los sistemas basados en satélites tampoco pueden extenderse indefinidamente. En especial, las órbitas para satélites estacionarios se están congestionando y muy pronto no habrá sitio disponible para situar nuevos satélites. Así que la comunidad de las telecomunicaciones está frente a un reto de magnitud considerable. De no resolverse pronto esa escasez se vería colapsado el desarrollo de las telecomunicaciones, de modo que el tema es crucial para el futuro de los servicios basados en ondas de radio.

Como radioaficionados y usuarios de una apreciable (y apreciada) porción del espectro, deseamos que nuestros representantes en la próxima Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones (CMR) a celebrar en la primavera del año 2000 sepan y puedan defender eficazmente nuestros derechos adquiridos y logren contrarrestar las amenazas que se ciernen sobre nuestras bandas de VHF, UHF y SHF, que todo hay que decirlo-tan mal gestionadas están entre nosotros.

Xavier Paradell, EA3ALV


*NOTA: Texto publicado en la editorial (Polarización cero) de CQ Radio número 191, correspondiente al mes de noviembre 1999.

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