Polarización Cero: CQ Radio
Ordenadores en el shack
Solo los más viejos del lugar lo recordarán, claro, pero hubo un tiempo -no tan lejano, en términos históricos- en que el mundo de la radioafición pasó por una notable revolución tecnológica, con el paso de la modulación de amplitud a la de banda lateral única con portadora reducida (BLU). Las consecuencias que ello tuvo entre los operadores de todo el mundo fueron considerables, debido a que los equipos existentes, tanto receptores como emisores, no servían para la nueva modalidad. La adquisición de los escasos equipos comerciales disponibles con BLU era, cuando menos, problemática y al alcance de unos pocos afortunados. Y el recurso del montaje casero se complicaba extraordinariamente, quedando al alcance de solamente un número reducido de aficionados, dotados de conocimientos y medios técnicos, además de una dilatada experiencia en diseño y construcción.
Entre quienes nos encontramos con aquella situación, hubo quien se refugió en la CW, otros se pasaron a la VHF, unos pocos siguieron aferrados a la práctica de la AM, relegados a algún rincón de la banda entre los segmentos de CW y fonía y un reducido número, muy escaso afortunadamente, abandonó la práctica de la radioafición al no poder soportar las voces de pato que se escuchaban en su banda con su receptor de siempre. Pero la realidad se impuso y, poco a poco, una nueva generación de equipos en BLU y con gran parte de su arquitectura de estado sólido pobló de nuevo las bandas, arrinconando definitivamente los viejos equipos de AM con válvulas. Es decir, la adopción de la BLU, combinada con la difusión de la tecnología de estado sólido, provocó la renovación total del parque de equipos de radioaficionado, un hecho de notable importancia económica que conllevó la aparición y consolidación en el mercado de algunas de las marcas que hoy conocemos.
Ahora, treinta años más tarde de aquellos hechos, nos veremos abocados a enfrentarnos con una nueva revolución tecnológica: la digitalización de la voz. Como entonces ocurrió, los equipos existentes, por sí solos, serán inútiles para descodificar los flujos de datos que poblarán las bandas dentro de poco. Pero ahora la situación es completamente distinta y no es de prever que suponga cambios tan profundos entre los propietarios de los equipos actuales. Ya no se tratará de sustituir totalmente sus radios por otras que incorporen los necesarios circuitos de conversión analógica/digital viceversa (aunque esos equipos, sin duda, aparecerán más pronto o más tarde en el mercado) sino de combinar nuestras radios actuales con uno de los elementos que mayores adicciones y rechazos viscerales ha provocado entre los radioaficionados: el ordenador personal (PC), otorgando un papel aún más importante a ese componente.
En efecto, mientras algunas de las innumerables aplicaciones que el PC tiene en nuestro cuarto de radio, como el registro de contactos y el seguimiento de diplomas, por citar solo dos ejemplos, podrían ser perfectamente sustituibles por operaciones manuales del operador, en otras como las modalidades de comunicación digital, el papel del PC es prácticamente insustituible. Y eso mismo ocurrirá con la digitalización de la fonía, al menos hasta que aparezcan en el mercado módulos «conversores A/D y D/A» preparados para ser insertados en la entrada y salida del canal de nuestros equipos actuales. Veremos pues, razonablemente, cómo el PC (o varios de ellos) pasará a ocupar un lugar preeminente en la mayoría de cuartos de radio.
Xavier Paradell, EA3ALV
*NOTA: Texto publicado en la editorial (Polarización cero) de CQ Radio número 232, correspondiente al mes de abril 2003.