domingo, 18 de marzo de 2007

El fin del examen de Morse y la CW en la radioafición

Polarización Cero: Este artículo analiza la evolución del examen de Morse en la radioafición y el debate sobre la telegrafía en la era moderna. Se repasan los cambios normativos, la pérdida de obligatoriedad del código Morse y su impacto en la actividad de los radioaficionados, así como el papel actual de la CW en concursos, DX y práctica operativa, marcando una nueva etapa en la evolución de las comunicaciones y de la actividad en las bandas de radioaficionado actual.

Polarización Cero: CQ Radio

El fin del examen de Morse en la radioafición

Ha caído el último baluarte que sostenía el ataque contra la telegrafía Morse acústica. La FCC norteamericana ha abolido desde finales de febrero la prueba de CW en los exámenes de todas las clases de licencia. Bueno. Han ganado «los otros» (porque yo sigo del lado de los morsistas, claro). ¿Redundará esto en una mejora de las estadísticas de actividad en las bandas? Lo dudo. La supresión de esa exigencia en otras Administraciones no ha modificado sustancialmente la decisión de entrar o no a formar parte de nuestra afición por parte de los aspirantes. A lo sumo ha habido un "efecto rebote", incorporando a unos pocos reacios a dedicar un poco más de tiempo a la preparación del examen y que llevaban algún tiempo esperando su oportunidad.

No me agrada nada mantener por sistema la mirada hacia atrás y mucho menos apuntarme al grupo de los nostálgicos de "los buenos viejos tiempos", pero con ocasión de esta noticia he tratado de rememorar las razones que me impulsaron a aprender Morse mucho antes de que me lo exigiera el examen para operador radioaficionado, que pasé en 1954. Las razones eran simples: la telegrafía Morse me permitiría obtener mucha mayor eficiencia de los primitivos equipos que podía construir con mi limitada capacidad técnica... y también económica ¿por qué no confesarlo?

En la década de los cincuenta, para un estudiante joven de clase media era casi impensable adquirir un costoso equipo comercial de radioaficionado; se acumulaban para ello dificultades de todo tipo, así que para practicar la radioafición, entendida como la comunicación bilateral por ondas de radio, en tiempo real y por medios propios (creo que es una definición más que correcta) la única vía posible era aprender un poco de electrónica, adquirir la suficiente práctica de montajes... y aprender Morse. Así de sencillo.

¿Y por qué el Morse? Con los escasos 4 vatios de salida de mi primer transmisor, en AM, con una antena Hertz y escuchando en un musiquero de Escuela Radio Maymó, pongo por caso, las posibilidades de QSO se reducían a contactos puramente locales. En cambio, con los mismos 4 W. la misma antena, un receptor regenerativo casero y en CW, se abría la apasionante vía del DX. Se trataba de hacer de la necesidad, virtud.

Así pues y según lo entiendo, la telegrafía era entonces una necesidad. ¿Lo es ahora? Según y cómo. Si se repitiera el personaje y sus circunstancias, es decir, si los aspirantes a radioaficionado fueran todos estudiantes con medios limitados y con un mercado escaso, caro y difícil, sin duda lo sería. Pero no es una necesidad si al radioaficionado novel le han explicado que la radioafición es sólo comprar, instalar y hablar por radio. El principiante encontrará por sí solo la conveniencia de aprender Morse y lograr una adecuada habilidad en CW si se le inculca la pasión por el diexismo y/o los concursos y comprueba que usando la telegrafía sus equipos son mucho más eficientes que en fonía. Quizá se trate sólo de eso: de pasiones. Es difícil explicarlo.

Xavier Paradell, EA3ALV


*NOTA: Texto publicado en la editorial (Polarización cero) de CQ Radio número 276, correspondiente al mes de marzo 2007.

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